Danza de los Mecos
La fiesta comienza el domingo por la mañana en un lugar
convenido de antemano, donde se reúnen los mecos, su capitán y los
músicos; es aquí donde durante los cuatro días de la fiesta, por la
mañana se mancha a los “mecos”; el domingo y el lunes se les pinta de
negro con un tinte compuesto por una mezcla de carbón con agua; el
martes, de negro con manchas, franjas, círculos y cruces blancas, la
sustancia blanca se obtiene de una piedra llamada tepetate, que acarrean
del río, pero al llegar el miércoles de ceniza se pintan sólo de blanco.
El atavío de los mecos consiste tan sólo de un pantalón corto o
arremangado, algunos van descalzos y llevan un gorro cónico rematado con
tiras de papel de china de diversos colores, y portan machetes de madera
pintados de rojo, verde y negro; el capitán lleva además un estandarte
hecho de carrizo con un paliacate o paño rojo a manera de bandera y
colmado de una serie de tiras de papel de china con siete diferentes
colores que dan fuerza y protección, según palabras del propio capitán.
El estandarte le confiere la jerarquía del personaje principal, ya que
representa al mismo Luzbel, siendo los mecos los espíritus del mal.
El sitio de reunión funge como cuartel general de los
mecos y es el lugar del cual se parte y al que se regresa; es aquí donde
se efectúa la primera danza; posteriormente se recorre parte del caserío
de la comunidad, y si es posible se visitan otras rancherías cercanas.